“Convención en el Infierno”

por: Emilio Santamaría S.
30 de Enero de 2016

           Cuando Satanás subió al estrado los diablillos no cesaban de aplaudir. No solamente porque era su jefe máximo, es que también sabían que tenían mucho que aprender de la experiencia y conocimientos del mal. Cuando los aplausos se extinguieron, Satanás empezó su discurso con voz de trueno, mirada centelleante y un fuerte olor a azufre. “Este año, exclamó, quiero darles el consejo más valioso de mi larga experiencia”. Hizo una larga pausa, y continuó. “Si ustedes lo siguen fielmente, no tendrán problemas para atraer a los humanos al fracaso y la frustración”. El público, compuesto por las más diversas criaturas del averno estaba tan absorto en cada palabra del orador, que se podría haber escuchado los latidos de sus corazones, si hubieran tenido corazón. “La receta para engañar a los humanos es sencilla: todo lo que hay que hacer es convencerlos de que disponen de tiempo ilimitado”. Y explicó en detalle: “Un estudiante cualquiera desea buenas notas. Convénzanlo entonces de que tiene todo el año para estudiar. ¿Por qué apurarse? Los meses se le irán entre ocios y diversiones y cuando se de cuenta faltarán solamente un par de semanas para los exámenes finales”. Tosió para afinar la voz. “También recuerdo amas de casa, vendedores, ingenieros, abogados, obreros. Los infelices creían que iban a vivir para siempre. Desperdiciaban días enteros enojados o displicentes. Esperaban ser felices algún día, pero parecían no tener prisa”. Los consejos continuaban desde el estrado. “Si la gente quiere escribir un libro, cortar el césped, estudiar un nuevo idioma, comenzar a ahorrar o hacer gimnasia. No se preocupen por esas buenas intensiones, solo deben inyectar en ellos la idea de que disponen de tiempo ilimitado. Actuarán sin prisa y cuando se vengan a dar cuenta se les habrá terminado su tiempo”. Finalizó con una pregunta: “¿Conocen ustedes a un tan solo ser humano cuyas oportunidades en la vida no se terminen con los años?”  Las risas de la maligna concurrencia festejaron la cruel ironía del perverso Satanás.

Lo Negativo:

Dejarnos engañar con la falsa creencia de que nuestras oportunidades serán para siempre.

Lo Positivo:

Reconocer que disponemos de un tiempo limitado para realizar lo que pretendamos hacer, y convertirnos así en la clase de persona que anhelamos.



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